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  Ser terapeuta holístico es para mí compartir mi experiencia e investigación en el conocimiento del ser humano a través de la relación concreta, afectiva y humana con las personas que me consultan.

   Es acompañar las personas teniendo en cuenta todas sus dimensiones. Físicamente, es relajar el cuerpo liberándolo de sus tensiones y estrés, restituir sus movimientos y liberar la circulación de la energía. Emocionalmente, es facilitar el proceso de las emociones no reconocidas o no vividas hasta ahora (un amor interrumpido, un duelo no llorado, un enfado no expresado). Mentalmente, es revisar las creencias, los introyectos y las motivaciones internas del carácter, y abrir significados. Relacionalmente, es relacionarme con las personas desde una actitud humana y sincera, favoreciendo el encuentro genuino. Transpersonalmente, es acompañar en el despertar de la conciencia y facilitar el alineamiento con procesos más profundos de la vida.

Acompañamiento de procesos personales.

   Acompañar es para mí tener en cuenta que la persona es un proceso. La vida es cambio, con momentos más críticos que otros. La persona pasa por diferentes etapas y se encuentra en un determinado momento vital cuando me consulta. Acompañar es respetar el momento vital de la persona, respetar su proceso.

   Acompañar es tener la humildad de no pretender saber más de la persona que ella mísma sabe de ella. La persona tiene sus propios recursos, sus propias decisiones, su propia sabiduría, su propia autoregulación, en definitiva su propia autopoesis.

   Acompañar es ofrecer un espacio sagrado para la exploración y la transformación. Acompañar es crear las condiciones para favorecer o facilitar la sanación y el darse cuenta de la persona.

  Acompañar es recordar que la actitud y la calidad del vínculo son más importantes que las técnicas. Es recordar que la persona como yo somos dos humanos que se están encontrando. Acompañar es acoger la vulnerabilidad de ser humano. Acompañar es estar al servicio de la persona, alma a alma.

Enfoque holístico.

   Mi enfoque es holístico. Considero al ser humano como un todo, multidimensional: corporal, emocional, mental así como relacional y transpersonal. Somos energía y materia. Somos ego y esencia. Somos personalidad y alma. Somos individuos y relaciones. Somos tramas vinculares.

   El ser humano es un sistema energético en equilibrio. Lo de afuera está en correspondancia con lo de adentro. Mis relaciones son espejos de mí mismo así como yo soy espejo de las personas con quienes me encuentro. Las personas, los eventos, las situaciones me ocurren a mí como ocurro yo a esas personas, eventos y situaciones. Soy yo-y-mis-circunstancias.

   Mi enfoque es una invitación a conocerse a sí mismo como a reconocerse en sus relaciones y situaciones. Una propuesta de vivir la vida desde otra percepción que la percepción ordinaria: una percepción mandálica, es decir vincular, es decir desde la cual el todo es más que la suma de las partes, desde la cual el vínculo precede a los individuos, desde la cual la armonía subyace a las polarizaciones, desde la cual todo está ya interconectado, unido o entretejido. Es una oportunidad de sanación, de adentrarse en el misterio de la vida, de volverse más humano a través de un cambio de actitud. Vivir desde el amor en vez de sobrevivir desde el miedo.

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